The Last of Us no es una serie de zombies. Es el estudio más despiadado del duelo patológico que ha producido la televisión en la última década: un padre que sobrevivió cuando no quería sobrevivir, condenado a repetir el mismo error en nombre del amor. Joel Miller no protege a Ellie porque sea un buen hombre. La protege porque dejarla morir significaría aceptar de una vez que Sarah murió, y eso es lo único que su psique rota no puede procesar. El link para verla está al final del artículo.
De qué trata The Last of Us
En un 2003 devastado por una pandemia fúngica —el Cordyceps mutado que convierte a los humanos en criaturas irreconocibles—, el mundo tal como lo conocemos ha colapsado. Lo que queda son zonas de cuarentena militarizadas, milicias armadas y bolsas de humanidad que sobreviven a duras penas entre los escombros de la civilización.
Joel Miller lleva veinte años funcionando como contrabandista en la zona de cuarentena de Boston. No vive: subsiste. Ha construido un muro de indiferencia alrededor de cualquier cosa que pueda dolerle, y lo ha hecho porque la alternativa —sentir— le destruiría. Cuando le encargan escoltar a Ellie, una adolescente de catorce años aparentemente inmune a la infección, a través de los Estados Unidos en ruinas, lo trata como un trabajo. Solo un trabajo.
Lo que ocurre en esa travesía no es una historia de acción ni de supervivencia. Es la historia de dos personas rotas que, sin quererlo, se van convirtiendo en el punto de apoyo del otro. Ellie es sarcástica, feroz y está aterrada. Joel es frío, eficiente y lleva una cicatriz invisible que pesa más que cualquier carga física.
Pero lo que ocurre en la segunda mitad cambia todo. El link para verla lo tienes al final.
El fenómeno: por qué todo el mundo habla de The Last of Us
Cuando se estrenó en enero de 2023, HBO sabía que tenía algo grande entre manos. No imaginaba cuánto. El estreno de la primera temporada fue visto por casi 40 millones de espectadores en los dos primeros meses, convirtiéndose en el debut de temporada más visto en la historia de HBO después de House of the Dragon.
Cada episodio de la primera temporada costó aproximadamente 10 millones de dólares, con un presupuesto total estimado en más de 100 millones para las nueve entregas. La producción generó 182 millones de dólares canadienses para la economía de Alberta, donde se rodó entre julio de 2021 y junio de 2022. La serie recibió 24 nominaciones a los Emmy en su primera temporada, ganando 8 en los Emmy de Artes Creativas.
La segunda temporada, estrenada en abril de 2025, promedió 37 millones de espectadores y fue renovada para una tercera entrega. El impacto cultural fue inmediato: el Episodio 3 de la primera temporada —la historia de Bill y Frank— se convirtió en uno de los episodios más comentados y premiados de la televisión reciente, sin un solo infectado en pantalla.
Lo que The Last of Us demostró es que la audiencia masiva no necesita acción constante. Necesita verdad emocional. Y esta serie la tiene a raudales.
Los actores: quiénes hay detrás de Joel y Ellie
Pedro Pascal recibió la llamada confirmando su casting mientras estaba en un estado de somnolencia inducida por Ambien. Al día siguiente, no recordaba nada. Cuando le volvieron a llamar para confirmar los detalles, llevaba la oferta encima sin saberlo. Es un detalle pequeño que dice mucho de cómo llegó a este papel: de forma casi inconsciente, como si el papel le encontrara a él.
Pascal describió la preparación para Joel como sumergirse en «una fuente de material tan rica que la investigación fue inagotable». Lo que más le interesaba no era la violencia ni la supervivencia, sino «la riqueza emocional de esta experiencia de un ser humano endurecido que vuelve a ser humano a través de una relación». Fue difícil separar lo que Joel sentía de lo que él mismo sentía: «Esta experiencia, más que ninguna otra que haya tenido, es difícil para mí separar lo que los personajes están viviendo de cómo me hace sentir a mí, de una manera que no es muy sana. Siento su dolor.»
Cuando llegó la muerte de Joel en la segunda temporada, Pascal se negó a ver la escena del porche incluso mientras estaba presente en una entrevista de Vanity Fair. Describió haber «vivido la historia» durante el rodaje de ese momento, poniendo «todo el matiz» de su relación real con Bella Ramsey en cada plano. «Vivimos en el dolor todo el día mientras rodábamos.»
Bella Ramsey, que tenía 17 años cuando comenzó a rodar la primera temporada, sabía desde la primera temporada que Joel iba a morir. Pensó en ello casi cada día del rodaje de la segunda. Cuando llegó el momento, aplicó una técnica contraria a lo esperado: no pensó en ello. Llegó al set como si fuera un día normal, para que el impacto la golpeara de verdad en el momento exacto. Para conseguir las lágrimas en la escena de la muerte, recordó los momentos más felices con Pascal: su primer encuentro, el rodaje de la primera temporada. Los recordó todos a través del prisma de perderle. El director Mark Mylod dijo que Ramsey le «destrozó» con su actuación, que «trascendía la idea de simplemente actuar».
Gabriel Luna interpreta a Tommy, el hermano de Joel, y Anna Torv da vida a Tess, la socia de contrabando que pone en marcha todo el viaje. Torv construyó a Tess como alguien que ya ha tomado su decisión antes de que empiece la serie: una mujer que ha visto suficiente y que solo necesita un motivo para irse con dignidad. En cuatro episodios, crea uno de los personajes más completos de la primera temporada.
Análisis de personajes: qué quieren y qué necesitan
Joel quiere que le dejen en paz. Necesita exactamente lo contrario: alguien que le obligue a volver al mundo de los vivos. Su arco no es el de un héroe que descubre la valentía. Es el de un hombre que lleva veinte años muriéndose en vida y que, por primera vez desde aquella noche de 2003, tiene un motivo para no hacerlo.
Ellie quiere entender por qué existe. Su inmunidad no es un don para ella: es una pregunta sin respuesta que la persigue. ¿Por qué ella y no los demás? ¿Qué se supone que debe hacer con eso? Necesita que alguien le diga que ella, Ellie, importa más allá de lo que puede ofrecer biológicamente. Y eso es exactamente lo que Joel le niega al final de la primera temporada.
Tommy quiere redimirse. Ha pasado de ser un soldado del FEDRA a guerrillero de las Luciérnagas y luego a fundador de una comunidad. Cada salto es un intento de encontrar algo que valga la pena defender. Lo que necesita es aceptar que la redención no llega de golpe: llega lentamente, a través de los años ordinarios.
En la segunda temporada, Dina añade una dimensión nueva: alguien que quiere a Ellie sin necesitarla. Y eso, para Ellie, es lo más aterrador de todo.
La psicología de The Last of Us
John Bowlby describió el apego traumático como la respuesta de un sistema nervioso que ha perdido su figura de vínculo principal y reorganiza toda su conducta en torno a evitar que eso vuelva a ocurrir. Joel Miller es el caso de estudio perfecto. La noche en que Sarah muere en sus brazos, algo en su arquitectura emocional se fractura de forma irreversible. No solo pierde a su hija: pierde la versión de sí mismo que era capaz de amar sin miedo.
El duelo patológico, según la clasificación del DSM-5, se caracteriza por una incapacidad de integrar la pérdida en la narrativa vital. El doliente queda suspendido en el momento del trauma, incapaz de avanzar porque avanzar equivale a traicionar al muerto. Joel pasa veinte años en ese estado. No llora a Sarah: la mantiene congelada como una herida abierta que nunca cicatriza porque cicatrizar supondría dejarla ir.
Cuando aparece Ellie, el sistema de apego de Joel se activa sin que él lo controle. No es una decisión racional: es neurobiología. Ellie tiene catorce años, es sarcástica y agresiva, y no se parece a Sarah en casi nada. Pero ocupa el mismo espacio funcional en su psique: la figura que necesita protección y que, al necesitarla, le devuelve un propósito. El cerebro de Joel no distingue entre Ellie y la segunda oportunidad de salvar a Sarah.
Esto explica la decisión final de la primera temporada con una lógica aterradora. Cuando los Fireflies le dicen a Joel que Ellie debe morir para que su inmunidad produzca la vacuna, él no sopesa el bien mayor contra el bien individual. Su sistema nervioso simplemente no puede procesar la opción. Dejar morir a Ellie es dejar morir a Sarah. Y eso no es una posibilidad que exista en su universo mental, por mucho que el mundo dependa de ello.
La serie tiene la valentía de no presentar esto como heroísmo. Mazin y Druckmann filmaron ese momento —Joel matando a los cirujanos, mintiendo a Ellie después— con una frialdad que obliga al espectador a sostener la ambigüedad. El amor más profundo de la serie es también su acto más egoísta. Joel salva a Ellie para salvarse a sí mismo de tener que vivir con otra muerte.
En la segunda temporada, cuando Ellie descubre la verdad y la ruptura entre ellos parece irreparable, Bowlby vuelve a tener razón: el apego herido no desaparece. Se convierte en rabia. Y la rabia de Ellie es proporcional a lo mucho que necesitaba que Joel fuera exactamente lo que no fue. ¿Puede el amor más auténtico estar construido sobre una mentira? ¿Y si esa mentira es lo único que nos mantuvo vivos?
Si ya tienes ganas de verla, el link lo tienes más abajo ↓
Dirección y fotografía: cómo se construye un apocalipsis
La primera temporada contó con la dirección de fotografía de Eben Bolter, quien estableció desde el episodio 1 una estética de cámara en mano que el equipo mantuvo a lo largo de toda la temporada. La decisión fue deliberada: Mazin y Druckmann querían una serie que se sintiera documental, casi periodística, como si alguien estuviera registrando eventos reales en tiempo real.
La paleta de color varía por zonas geográficas. Boston tiene tonos grises y azules industriales. Wyoming, donde vive Tommy, adopta una calidez ocre que contrasta con la dureza de todo lo anterior. Pittsburgh —renombrada como una ciudad sin nombre en la serie— usa verdes húmedos y sombras que la convierten en una trampa visual antes de que lo sea narrativamente.
El equipo de efectos visuales, supervisado por Alex Wang, manejó aproximadamente 250 planos de VFX por episodio con dieciséis equipos distintos trabajando en paralelo. Las escenas de Boston destruida combinaban construcciones reales de Alberta con extensiones digitales. La producción construyó la zona de cuarentena completa —estructuras, vallas, puestos de control— aunque solo aparece en profundidad durante el primer episodio. El presupuesto no escatimó en detalles que la cámara apenas rozaría.
Para los infectados, el equipo contrató a Terry Notary —el coordinador de movimiento de Planet of the Apes— para dirigir un bootcamp de movimiento. Docenas de actores pasaron semanas aprendiendo a moverse como criaturas que ya no son humanas. El traje del Bloater pesaba 40 kilos y fue diseñado por Barrie Gower, el mismo artista de maquillaje protésico detrás de Vecna en Stranger Things.
«When you’re lost in the darkness, look for the light.»
— Tess
«I struggled for a long time with surviving. And you — no matter what, you keep finding something to fight for.»
— Joel a Ellie
«Everything I have done, I have done for her.»
— Joel
Lo mejor
- Pedro Pascal en el papel de su carrera: contenido, devastador, perfecto
- El Episodio 3 (Bill y Frank) es televisión del más alto nivel sin un solo infectado
- La dirección de Mazin y Druckmann respeta al espectador: no explica, muestra
- Bella Ramsey construye a Ellie desde dentro hacia fuera, nunca desde el cliché
- La segunda temporada tiene el valor de destruir lo que la primera construyó
Lo peor
- El ritmo de la segunda temporada puede frustrar a quien espera acción continua
- Algunos episodios de la segunda temporada funcionan mejor conociendo el videojuego
Si la nota te convence, ver The Last of Us →
Lo que no viste: datos de producción que no conocías
Pedro Pascal recibió la confirmación de su casting mientras estaba en un estado de somnolencia por Ambien. Al día siguiente no recordaba nada de la conversación. HBO tuvo que llamar de nuevo.
La zona de cuarentena de Boston fue construida físicamente en su totalidad —estructuras, vallas, puestos de guardia, decorado urbano— aunque la cámara solo la recorre durante el primer episodio. El equipo de producción invirtió semanas y millones en un set que el espectador ve durante menos de 40 minutos.
El traje del Bloater —el infectado más aterrador de la primera temporada— pesaba 88 libras (40 kilos). El actor que lo portaba, el especialista de acción Adam Basil, rodó bajo ese peso en localizaciones exteriores de Alberta durante semanas.
El videojuego original estuvo a punto de adaptarse como película con Sam Raimi como director. Neil Druckmann rechazó la propuesta cuando los ejecutivos del estudio pidieron que el material fuera «más grande y más sexy». La insistencia de Druckmann en mantener el tono íntimo es la razón por la que la serie funciona.
Diecisiete directores diferentes rodaron episodios de las dos primeras temporadas. Cada uno trajo su propio lenguaje visual, pero la coherencia de la serie se mantuvo gracias al trabajo de fotografía consistente y a la supervisión constante de Mazin y Druckmann en cada episodio.
La primera temporada generó 182 millones de dólares canadienses para la economía de Alberta y creó 1.490 puestos de trabajo directos durante sus once meses de rodaje.
⚠Final explicado — qué pasa exactamente y qué significaSpoilers
1. El hospital: Joel toma la decisión que define todo
El final de la primera temporada transcurre en el hospital de los Fireflies en Salt Lake City. Los médicos le dicen a Joel que Ellie está inconsciente y que deben operar su cerebro para extraer el Cordyceps y desarrollar una vacuna. El procedimiento matará a Ellie. Joel, sin consultarle a ella ni a nadie, mata al líder de los Fireflies, a los cirujanos y a los guardias, rescata a Ellie inconsciente y huye. Cuando Ellie despierta, Joel le miente: le dice que los Fireflies descubrieron que había muchos más inmunes y que abandonaron la investigación de la vacuna. Ellie no le cree del todo, pero le pide que le jure que es verdad. Joel lo jura. Corte a negro.
2. La ruptura: Ellie descubre la verdad en la segunda temporada
Cuatro años después, Joel confiesa la verdad a Ellie en un momento de honestidad tardía. La ruptura es inmediata e irreparable: Ellie no solo pierde a Joel como figura paterna, sino que se enfrenta a la pregunta más brutal de su vida — ¿hubiera preferido morir para que la vacuna existiera? La respuesta no tiene respuesta fácil, y la serie tiene el valor de no dársela. Semanas después, Abby —la hija del cirujano al que Joel mató en el hospital— tortura y mata a Joel delante de Ellie. El duelo de Ellie se convierte en el motor de toda la segunda temporada.
3. Qué significa para Ellie: el ciclo que no puede romperse
La segunda temporada sigue a Ellie en su búsqueda de venganza contra Abby en Seattle. Lo que descubre no es satisfacción: es que la violencia solo genera más violencia. En el episodio 7, Ellie confiesa a Dina todo lo ocurrido y Dina le dice lo que nadie quiere escuchar: «Tenemos que volver a casa.» El ciclo de trauma y represalia que comenzó con la decisión de Joel en el hospital continúa, con Ellie en el centro, replicando exactamente el error que le costó todo a Joel.
4. El cliffhanger de la segunda temporada y lo que el director quiere que te lleves
El final de la segunda temporada termina con Abby apuntando a Ellie con una pistola y diciéndole que «le dejó vivir y ella lo desperdició», seguido de un disparo y un corte a negro. La serie luego salta hacia atrás —»Seattle, Día Uno»— para mostrar la perspectiva de Abby durante esos mismos días. Es la misma estructura narrativa del videojuego: el mismo tiempo, dos perspectivas radicalmente distintas. Lo que Mazin y Druckmann quieren que te lleves no es quién sobrevive. Es que, vista desde dentro, toda persona que hace daño tiene una razón que parece suficiente. La pregunta no es si Joel tenía razón. La pregunta es si el amor justifica destruir el mundo.
Curiosidades del rodaje
Pedro Pascal y Bella Ramsey desarrollaron una relación real de afecto durante el rodaje que se filtró directamente a la pantalla. En la famosa secuencia en la que Joel le enseña a Ellie a tocar la guitarra, Pascal realmente le estaba enseñando a Ramsey acordes reales. La torpeza y la ternura que se ven son auténticas.
El Episodio 3 —la historia de amor de Bill y Frank, interpretados por Nick Offerman y Murray Bartlett— fue concebido originalmente como un episodio más corto. A medida que el guión se desarrolló, Mazin decidió darle el espacio que necesitaba. El resultado fue un episodio prácticamente independiente que muchos consideran el mejor de la temporada completa.
El movimiento de los Clickers —los infectados en estadio avanzado, que «ven» a través del sonido— fue desarrollado a partir de investigación real sobre ecolocalización humana. El equipo estudió casos de personas ciegas que usan clics para orientarse, y esa base de realidad es lo que hace que el movimiento de los Clickers resulte tan perturbador: no parece de ciencia ficción.
Craig Mazin, co-creador de la serie, es también el creador de Chernobyl (2019). La misma mirada documental y la misma disposición a detenerse en el horror cotidiano que funcionaron en aquella miniserie están presentes aquí. No es una coincidencia: es una firma.
La mayoría de las escenas de acción más intensas de la primera temporada fueron rodadas en localizaciones reales, no en estudio. Calgary y sus alrededores se convirtieron en Boston, Pittsburgh, Kansas City y Wyoming a través de work de producción y VFX.
¿Dónde puedo ver The Last of Us?
The Last of Us está disponible en Max (HBO) en España, con las dos temporadas completas accesibles desde el primer día de suscripción. La primera temporada se estrenó en enero de 2023 y la segunda en abril de 2025, ambas subtituladas y dobladas al español. Max ofrece los episodios en calidad hasta 4K HDR dependiendo del plan contratado. No existe actualmente ningún acuerdo con otras plataformas de streaming en territorio español, por lo que Max es el único lugar legal donde ver la serie. Si no tienes suscripción, el precio de entrada es de unos 6,99 euros al mes en el plan con anuncios, suficiente para acceder a todo el catálogo de HBO incluyendo esta serie.
¿Cuántas temporadas tiene The Last of Us?
The Last of Us tiene actualmente dos temporadas completas, con una tercera ya confirmada por HBO. La primera temporada, estrenada en enero de 2023, consta de nueve episodios y adapta el videojuego original de 2013 de manera casi íntegra, siguiendo el viaje de Joel y Ellie por un Estados Unidos devastado. La segunda temporada llegó en abril de 2025 con siete episodios y adapta solo la primera mitad del videojuego The Last of Us Part II, razón por la que la historia queda sin resolver al final. La tercera temporada completará esa segunda mitad del juego. Los showrunners Craig Mazin y Neil Druckmann han señalado que la historia principal podría cerrarse en esa tercera entrega, aunque no han descartado material adicional.
¿Hay que haber jugado al videojuego para entender la serie?
No hace falta haber jugado al videojuego para entender la serie: la narrativa está construida para funcionar de forma completamente autónoma. La primera temporada introduce el mundo, los personajes y las reglas del universo infectado sin asumir ningún conocimiento previo del jugador. Los elementos que en el juego se transmiten a través de la mecánica y el control, aquí se traducen en diálogo, imagen y actuación. Conocer el juego sí añade capas de interpretación, especialmente en la segunda temporada, donde ciertos silencios y elipsis cobran más peso si sabes lo que vienen a omitir. Pero un espectador que llegue sin ningún contexto seguirá el arco emocional de Joel, Ellie y Abby sin dificultad. La serie no requiere deberes previos; es cine de televisión que se sostiene solo.
¿Por qué muere Joel en la segunda temporada?
Joel muere porque Abby lleva años buscándolo para vengar a su padre, el cirujano al que Joel mató en Salt Lake City al final de la primera temporada. En ese momento, Joel interrumpió la operación que habría permitido crear una vacuna contra el hongo Cordyceps, sacrificando el futuro de la humanidad para salvar a Ellie. El padre de Abby era ese cirujano. La muerte de Joel ocurre de forma brutal al inicio de la segunda temporada, en los primeros episodios, lo que desestabiliza al espectador que esperaba seguir viéndole como protagonista. La serie adapta aquí fielmente una de las decisiones narrativas más polémicas del videojuego original. El asesinato de Joel es el motor que pone en marcha todo el ciclo de venganza que estructura la temporada completa.
¿Es The Last of Us apropiada para menores?
No es apropiada para menores: la serie tiene clasificación para mayores de 18 años y el contenido lo justifica en todo momento. La violencia es explícita y sin filtros, incluyendo escenas de tortura, ejecuciones y muertes de personajes a los que el espectador ha llegado a querer. La segunda temporada es especialmente dura en este sentido, con varios episodios que resultan difíciles de procesar incluso para adultos. Más allá de la violencia física, la carga emocional es otro factor determinante: la serie trabaja el duelo, la culpa y la desesperanza con una intensidad que puede resultar perturbadora. No hay aquí el filtro heroíco habitual de las producciones de acción. Cada muerte tiene consecuencias y peso narrativo real. Para adolescentes menores de 16 años se desaconseja especialmente la segunda temporada.




