Drama2019

Joker (2019): Final Explicado — ¿Es real o todo está en su cabeza?

8.4 / 10
Joker (2019): Final Explicado — ¿Es real o todo está en su cabeza?

Joker no es la historia de un hombre que enloquece. Es la historia de un hombre que por fin deja de fingir que está cuerdo. Y esa distinción cambia cómo lees cada escena, cada sonrisa forzada, cada humillación que Arthur Fleck absorbe sin responder. Todd Phillips no filmó una película de villanos. Filmó el retrato clínico de un sistema que tritura a las personas más frágiles y luego se sorprende cuando explotan. El link para verla está en algún punto de este artículo — encuéntralo.


DirectorTodd Phillips
Año2019
Duración122 min
RepartoJoaquin Phoenix, Robert De Niro, Zazie Beetz, Frances Conroy
DramaCrimenThriller
8.4/10FilmHoy

Arthur Fleck trabaja como payaso de alquiler en Gotham City, una metrópolis en descomposición donde los servicios sociales se recortan, la basura se acumula en las calles y la brecha entre los Wayne y el resto se ha vuelto obscena. Arthur tiene una condición neurológica que le provoca carcajadas incontrolables en los peores momentos. Vive con su madre enferma. Aspira, en secreto, a ser comediante de stand-up.

Lo que hace especial a esta película no es el origen del Joker. Es que durante la mayor parte del metraje Arthur Fleck no es el Joker. Es un hombre ordinario con una carga extraordinaria que intenta, de manera desesperada y patética y también muy humana, encajar en un mundo que no tiene espacio para él. Phillips tomó la decisión de filmar eso antes de filmar la transformación. Y esa inversión de prioridades es lo que separa a Joker de cualquier otra película de superhéroes o de villanos que hayas visto.

Los stakes son concretos y mundanos. Arthur puede perder su trabajo. Puede perder la medicación que lo mantiene funcional. Puede perder la única relación que cree tener. No hay nada de cómics aquí, nada de ciudad amenazada por un arma nuclear. Solo un hombre al borde de quedarse sin nada, en un sistema que ya decidió que no vale nada.

Hay algo en el final que cambia todo lo que acabas de ver. Está más abajo.


Por qué Joker no es lo que parece

Las películas de origen de villanos suelen seguir una lógica de caída: el personaje tiene algo, lo pierde, y la pérdida lo corrompe. Joker hace lo contrario. Arthur Fleck no tenía nada que perder porque nunca tuvo nada. El sistema le dio la ilusión de que podía construir algo, y luego le quitó la ilusión. Eso es más cruel y más real que cualquier tragedia individual.

Phillips declaró en varias entrevistas que quería hacer una película que Martin Scorsese podría haber dirigido en los años setenta. Las referencias son explícitas: Taxi Driver, El Rey de la Comedia, incluso algunos planos de Calles Peligrosas. Pero la diferencia con Scorsese es que Phillips sitúa a su protagonista en un contexto político mucho más legible. Gotham no es solo Nueva York. Es cualquier ciudad occidental donde los recortes en salud mental, la precarización del trabajo y la desigualdad extrema operan simultáneamente.

Con un presupuesto de 55 millones de dólares, Joker recaudó más de 1.000 millones en taquilla mundial. Es la película con clasificación R más taquillera de la historia hasta ese momento. Ese dato no es un dato de trivia: es evidencia de que la película tocó algo real en el público, algo que las películas de superhéroes con presupuestos diez veces mayores no estaban tocando. La gente no fue a ver a un villano de cómic. Fue a ver algo que reconocía.


Los actores: preparación y lo que no sabías

Joaquin Phoenix

Phoenix tenía 44 años cuando filmó Joker y llevaba más de una década siendo considerado uno de los mejores actores vivos sin haber ganado el Oscar. Su carrera incluye The Master, Her y Walk the Line, pero ninguna de esas interpretaciones requirió lo que Joker le exigió físicamente. Perdió 24 kilos para el papel. No para parecer desnutrido, sino para que el cuerpo de Arthur Fleck transmitiera lo que sus palabras no podían: alguien a quien el mundo literalmente ha consumido.

La risa de Arthur es quizá el elemento técnico más extraordinario de la película. Phoenix trabajó durante meses con la directora de casting y con Phillips para encontrar una risa que no sonara actuada, que saliera del cuerpo como algo que Arthur no puede controlar. En una entrevista con el New York Times, Phoenix explicó que la estudió como una condición médica real, no como un efecto dramático: «Tenía que sentirse como algo que le pasaba a él, no como algo que él hacía.» El resultado es una risa que incomoda porque parece dolor.

Robert De Niro

La elección de De Niro fue deliberada y conceptualmente perfecta. En El Rey de la Comedia (1982), De Niro interpretaba a Rupert Pupkin, un fan obsesivo que secuestraba a su ídolo televisivo para conseguir fama. En Joker, De Niro interpreta a Murray Franklin, el presentador de televisión que es el ídolo de Arthur. Phillips invirtió los roles a propósito. De Niro pasó de ser el outsider alienado a ser el establishment cómodo que humilla al outsider. Él mismo comentó que esa inversión fue la razón principal por la que aceptó el papel.

Zazie Beetz

Beetz llegó a Joker después de su primera gran aparición como Domino en Deadpool 2 (2018). Su papel como Sophie Dumond es el más ambiguo de la película y el que más cambia de significado cuando llegas al final. Beetz ha dicho en entrevistas que Phillips le dio instrucciones distintas a ella y a Phoenix para ciertas escenas, de modo que sus reacciones fueran genuinas en lugar de coordinadas. Lo que eso produce en pantalla es una ligera desconexión entre ambos personajes que, en retrospectiva, tiene todo el sentido.

Frances Conroy

Conroy, conocida principalmente por American Horror Story y Six Feet Under, interpreta a Penny Fleck, la madre de Arthur. Es el papel más callado de la película y el más importante para entender la psicología del protagonista. Conroy construyó el personaje desde la ambigüedad total: nunca queda claro si Penny es una víctima o una cómplice de lo que le pasó a Arthur. Esa opacidad no es un fallo del guion. Es la decisión más honesta de toda la película.


Los personajes: sus mecanismos reales

Arthur Fleck

Arthur no es un hombre que se vuelve malo. Es un hombre que ha pasado toda su vida interpretando que está bien. La risa patológica es la metáfora más obvia, pero el mecanismo real es más profundo: Arthur ha internalizado la idea de que sus emociones son una molestia para los demás. Su cuaderno de notas, donde escribe chistes que nunca funcionan, no es la libreta de un aspirante a cómico. Es el diario de alguien que intenta traducir su dolor a un formato que los demás puedan aceptar. Cuando eso deja de funcionar, no tiene ningún otro idioma.

Thomas Wayne

Wayne es el personaje más incómodo de la película porque es la cara amable del sistema que destruye a Arthur. No es un villano. Es un hombre razonablemente decente que genuinamente no entiende qué ha hecho mal. Esa incomprensión es exactamente el problema. Phillips lo muestra llamando «payasos» a los que protestan contra la desigualdad sin ninguna ironía, convencido de que esa es la descripción correcta. El sistema no necesita villanos para funcionar. Solo necesita personas que no cuestionen sus premisas.

Murray Franklin

Murray Franklin existe para demostrar que la crueldad normalizada no necesita intención. Cuando emite el clip de Arthur intentando hacer stand-up, no lo hace para humillarle: lo hace porque es entretenido. El daño que causa es casual, accidental, y eso lo hace más devastador que si hubiera sido deliberado. Murray Franklin es la televisión. Es el entretenimiento que convierte el sufrimiento ajeno en contenido sin preguntarse qué hay detrás del clip.


La psicología de Joker: por qué te afecta tanto

El concepto central de Joker es lo que los psicólogos llaman vergüenza tóxica, que es diferente de la culpa y mucho más destructivo. La culpa dice «hice algo malo». La vergüenza tóxica dice «soy algo malo». June Price Tangney y Ronda Dearing, en su investigación sobre las diferencias entre culpa y vergüenza (Shame and Guilt, 2002), documentaron que la vergüenza crónica no genera reparación ni cambio de conducta. Genera o bien retirada total del mundo social, o bien explosión de rabia cuando el yo ya no puede absorber más humillación. Arthur Fleck ha vivido en vergüenza tóxica durante toda su vida adulta.

Cada interacción de Arthur con el mundo externo confirma esa vergüenza. Los adolescentes que le roban el cartel, el enano que no puede alcanzar el pomo de la puerta en la comisaría, sus compañeros de trabajo que le tienden la trampa del arma, Murray Franklin que emite su clip de stand-up fallido para reírse de él. Phillips construye una acumulación sistemática de pequeñas humillaciones que el espectador percibe como injustas porque lo son. La película te pone deliberadamente del lado de Arthur antes de mostrar lo que Arthur va a hacer.

El segundo mecanismo es la disociación identitaria, documentada en estudios sobre trauma crónico. Bessel van der Kolk, en El Cuerpo Lleva la Cuenta (2014), describe cómo el trauma sostenido fragmenta la identidad: la persona desarrolla estados del yo separados porque un único yo integrado no puede sobrevivir a la experiencia continuada de violencia o humillación. Arthur Fleck tiene dos identidades que coexisten: el que intenta encajar (Arthur) y el que ya no lo intenta (el Joker). La transformación no es de uno al otro. Es el reconocimiento de que el segundo siempre estuvo ahí.

Por qué eso es el núcleo real de la película: Joker no es una historia sobre violencia. Es una historia sobre lo que le pasa a la identidad humana cuando el entorno niega sistemáticamente su existencia. El sistema de salud mental que recorta su medicación, la madre que le mintió sobre su origen, el padre biológico que le niega, el presentador que le humilla en televisión nacional. Cada uno de estos elementos no es un catalizador de la violencia. Es un ladrillo en la pared que separa a Arthur de cualquier narrativa coherente sobre quién es.

La pregunta que la película deja sin responder es esta: ¿cuánta humillación tiene que absorber una persona antes de que la sociedad acepte que algo fue su responsabilidad también? No es una pregunta sobre Arthur Fleck. Es una pregunta sobre el umbral que cada uno de nosotros lleva en la cabeza sin haberlo examinado nunca.

Por qué resuena: porque todos hemos interpretado, en algún momento, que estábamos bien cuando no lo estábamos. La diferencia entre nosotros y Arthur Fleck no es de naturaleza. Es de magnitud y de red de apoyo. Arthur no tiene ninguna red. La sociedad de Gotham se la quitó sistemáticamente. Y si llegas al final de la película sin haber pensado en eso, Phillips habría dicho que no viste la misma película que él hizo.


Si ya tienes suficiente para decidir, el link lo tienes en algún punto del artículo. Si quieres saber qué pasa exactamente al final, sigue leyendo.


Cómo se hizo: las decisiones técnicas que importan

Lawrence Sher, director de fotografía, tomó una decisión que define visualmente toda la película: rodar en 35mm con lentes Cooke S4, que producen una imagen ligeramente más cálida y con aberración cromática en los bordes, característica del cine de los años setenta. No fue una decisión de nostalgia estética. Fue una decisión narrativa: esa textura visual sitúa a Gotham fuera del tiempo presente, en un pasado que parece al mismo tiempo histórico e inmediato, lo que permite que la película sea una crítica política sin ser un documental ni ciencia ficción.

La paleta de colores cambia conforme avanza la película. En el primer acto, Arthur viste tonos tierra y apagados. Los espacios son oscuros, sucios, comprimidos. Conforme se acerca al tercer acto, los colores se saturan — el traje del Joker es un naranja y verde que casi duele mirar después de 80 minutos de gris. Sher ha explicado que esa saturación progresiva no ilustra la locura de Arthur. Ilustra su liberación. El color vuelve cuando Arthur deja de reprimir quién es.

La banda sonora de Hildur Guðnadóttir es el tercer elemento técnico decisivo. Guðnadóttir, violoncelista islandesa que ese mismo año ganó el Oscar por Chernobyl, compuso la música antes de que terminara el rodaje. Phoenix rodó muchas escenas con la música ya en los auriculares, lo que creó una continuidad entre el movimiento corporal y la partitura que es difícil de replicar en postproducción. El resultado es que la música no acompaña las emociones de Arthur. Las precede, como si el personaje ya supiera lo que va a pasar antes de que ocurra.


Frases que no olvidarás

«Lo peor de tener una enfermedad mental es que la gente espera que te comportes como si no la tuvieras.»

— Arthur Fleck. La única línea del cuaderno de notas que no es un chiste fallido. Es el diagnóstico de toda la película en una frase.

«¿Sabes lo que fue gracioso? Que no creí que mi vida tuviera ningún valor hasta esta noche.»

— Arthur Fleck a Murray Franklin. El momento exacto en que Arthur deja de ser víctima en su propio relato y decide ser protagonista. El problema es el método que elige.

«La comedia es subjetiva, Murray. ¿No es eso lo que siempre dicen?»

— Arthur Fleck. Dicho con la calma de alguien que ya no tiene nada que perder. Es el momento en que Phillips te recuerda que el humor y la violencia comparten la misma raíz: el deseo de que el mundo te tome en serio.

¿Merece la pena ver Joker?

Lo que funciona

  • La interpretación de Joaquin Phoenix es una de las tres o cuatro mejores del cine de este siglo. No hay hipérbole aquí.
  • La estructura de humillaciones acumuladas funciona con precisión quirúrgica — cuando llega la explosión, es inevitable, no gratuita.
  • La fotografía de Lawrence Sher crea un Gotham que es simultáneamente de época y contemporáneo, lo que hace que la crítica política no envejezca.
  • La banda sonora de Hildur Guðnadóttir es independientemente memorable. Funciona sola, sin imágenes.
  • El guion evita la trampa de justificar a Arthur. Lo explica. Esa distinción es todo.

Lo que no funciona (o no es para todos)

  • Si esperas una película de cómics con acción y espectáculo, esta no es para ti. Es un drama de personaje lento y angustiante.
  • La película es deliberadamente incómoda. Hay momentos diseñados para que no sepas cómo reaccionar. Si buscas entretenimiento sin fricciones, pasa.
  • Algunos elementos del tercer acto, especialmente la rebelión popular, son más esquemáticos que el resto. Es la parte donde la alegoría política aplasta ligeramente a los personajes.
8.4
Sobresaliente

Una película sobre un hombre que deja de fingir que está bien. El problema es lo que descubre cuando para de fingir. Eso es exactamente lo que la hace tan difícil de sacudir.

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Lo que no viste: detalles que cambian cómo lees la película

El número del apartamento de Arthur es el 8J. Thomas Wayne vive en la mansión Wayne. Phillips sembró sistemáticamente referencias a la dualidad entre ambos personajes en los detalles de producción antes de que el guion lo haga explícito. La escalera que Arthur sube al inicio de la película, pesada y gris, es la misma escalera que baja bailando en el tercer acto cuando ya es el Joker. Sher la rodó exactamente igual en ambas secuencias, mismo ángulo, misma luz, para que el contraste sea de personaje y no de fotografía.

El chiste que Arthur escribe en su cuaderno al inicio, el que no tiene remate, es el mismo chiste que intenta contar en el club de comedia. Phillips lo dejó incompleto a propósito. Nunca escuchamos el chiste entero porque Arthur tampoco lo tiene. La metáfora es obvia en retrospectiva y completamente invisible en el primer visionado.

Phoenix improvisó la escena en la que Arthur baila en el baño después del primer asesinato. No estaba en el guion. Phillips la rodó sin interrumpir porque lo que Phoenix estaba haciendo era demasiado específico para ser un error: no era euforia ni locura, era algo parecido a lo que hace alguien cuando finalmente llega a casa después de un día insoportable. Esa improvisación define la película. El baile no es la celebración de la violencia. Es el alivio de ya no tener que fingir.

Y hay un detalle en el final que la mayor parte del público no procesa en el primer visionado. El que lo explica está en la sección de spoilers — y cambia todo lo que la película afirma ser.


Final explicado — qué pasa exactamente y qué significa Despliega para ver Spoilers

Final de Joker explicado

La estructura temporal: ¿qué es real y qué no?

La película no confirma qué es real: esa ambigüedad es una decisión narrativa deliberada, no un descuido. Joker opera en dos capas temporales que Phillips mezcla sin señalizarlo. La capa aparentemente principal es la transformación de Arthur Fleck en el Joker, presentada como lineal. La segunda capa aparece al final: Arthur en el Arkham State Hospital, años después, hablando con una psiquiatra. Lo que Phillips propone es que partes de lo que vimos podrían ser la narración que Arthur construye de su propia vida desde Arkham, no los hechos. La relación entera con Sophie, los encuentros con Thomas Wayne, algunos giros de la trama: la película te invita a preguntarte si Arthur los vivió o los fabricó para dotarse de una identidad narrativa coherente. El espectador no recibe respuesta porque Arthur tampoco la tiene.

El giro: la relación con Sophie nunca existió

La escena más clara de la película es la que aparece en el tercer acto, cuando Arthur visita el apartamento de Sophie Dumond. Ella no le reconoce. No ha tenido ninguna relación con él. Todas las escenas que hemos visto de ellos juntos eran la fantasía de Arthur, no la realidad. Phillips lo muestra sin subrayarlo: Arthur sale del apartamento sin hacer daño a Sophie, pero sin que ninguno de los dos diga explícitamente qué está ocurriendo. Es el momento en que la película confirma que la narración en la que confiábamos tenía grietas que no vimos.

Qué significa para Arthur y para la tesis

La relación imaginada con Sophie no es un detalle de loca romántica. Es la confirmación de que Arthur Fleck llevaba construyendo narrativas alternativas sobre su vida mucho antes de convertirse en el Joker. Su madre le mintió sobre su origen. Él se construyó una historia de romance. Se construyó una historia de conexión con su padre biológico Thomas Wayne. Cuando todas esas narrativas colapsan simultáneamente — la madre que mintió, el padre que niega, la vecina que no le conoce — Arthur no tiene ninguna historia que lo sostenga. Y la tesis del artículo se confirma: Arthur no enloquece en ese momento. Arthur deja de construir ficciones. Lo que queda cuando para es el Joker.

La última imagen: la risa en Arkham

El plano final muestra a Arthur en Arkham, hablando con la psiquiatra, riendo. Ella le pregunta por qué se ríe. Él dice que pensó en algo gracioso. Ese chiste, explica, no lo entendería ella. Los zapatos de Arthur dejan huellas de sangre en el pasillo blanco cuando corre. No sabemos de quién es la sangre. No sabemos si lo que acabamos de ver fue real o una narración que Arthur elaboró en Arkham. Todd Phillips no da respuesta. Hay una razón para eso: la pregunta no es si Arthur Fleck es real o no. La pregunta es si el sistema que describe es real. Y eso sí lo sabemos. El chiste que no puede explicarle a la psiquiatra es ese. Que el mundo que destruyó a Arthur Fleck sigue funcionando exactamente igual que antes. Y que eso tiene gracia de un tipo muy específico.


Curiosidades del rodaje que no sabías

Phoenix rechazó el papel dos veces. Según el productor Bradley Cooper y varias fuentes del rodaje, Phoenix leyó el guion, dijo que era una de las mejores cosas que había leído y rechazó el papel porque tenía miedo de no poder hacerle justicia. Fue Phillips quien lo convenció con un argumento simple: si alguien podía hacerlo, era él, y si fallaba, habrían fallado juntos en algo que merecía el intento.

La secuencia del baile en la escalera fue rodada con una canción diferente. Durante el rodaje, Phoenix bailó con Rock and Roll Part 2 de Gary Glitter. En postproducción, la canción fue reemplazada por Smile de Charlie Chaplin, que era la opción original del guion. El cambio tardó semanas en decidirse porque los ejecutivos del estudio querían la versión de Glitter y Phillips quería Chaplin. Phillips ganó. La elección de Chaplin, inventor del payaso moderno y símbolo del artista que convierte el dolor en comedia, es narrativamente irreemplazable.

El peso perdido fue tan extremo que retrasó el rodaje. El equipo médico del rodaje tuvo que monitorizar a Phoenix durante la fase de pérdida de peso porque los 24 kilos que perdió en relativamente poco tiempo pusieron en riesgo su salud. Hay escenas del primer acto que fueron rodadas cuando Phoenix ya había perdido la mayor parte del peso y escenas del tercer acto que se rodaron cuando ya había empezado a recuperarlo, lo que significa que la delgadez de Arthur es literalmente más extrema al inicio de la película que al final.

Robert De Niro no vio la película de Scorsese antes de rodar. De Niro, que interpretó a Rupert Pupkin en El Rey de la Comedia en 1982, decidió conscientemente no rever su propia película antes de rodar Joker. Quería que la referencia a esa película existiera en la estructura del guion, no en su interpretación. La razón que dio en entrevistas: «Si la hubiera visto, habría empezado a citar sin querer. Prefería ser Murray Franklin, no hacer un comentario sobre haberlo sido.»



Preguntas frecuentes sobre Joker

¿Dónde puedo ver Joker?

Joker (2019) está disponible en Max en España, que es donde puedes verla en streaming con subtítulos y doblaje al español. La película llegó a la plataforma tras su período de exclusividad en cines, donde recaudó más de 1.078 millones de dólares a nivel mundial, convirtiéndose en la película con clasificación R más taquillera de la historia en ese momento. Si prefieres no tener suscripción activa, también está disponible para alquiler o compra digital en plataformas como Apple TV, Google Play y Amazon Prime Video. El link directo a Max lo tienes en algún punto de este artículo. La duración es de 122 minutos y está disponible en calidad 4K HDR para usuarios con plan premium.

¿Qué pasa al final de Joker?

Arthur Fleck mata a Murray Franklin en directo durante la emisión del programa de televisión, disparo a bocajarro frente a millones de espectadores, y eso detonó la revuelta que ya hervía en Gotham. Las calles se incendian. Arthur es rescatado por sus seguidores disfrazados de payasos. La película corta entonces a una escena posterior, sin fecha precisa: Arthur en el Arkham State Hospital, sentado frente a una psiquiatra, riendo solo. Cuando ella le pregunta de qué se ríe, responde que acaba de recordar algo gracioso. No lo cuenta. Ese cierre tiene dos lecturas que la película sostiene en paralelo: Arthur ha completado su transformación y el Joker existe de verdad, o bien toda la historia que acabamos de ver es el relato que Arthur construyó dentro de Arkham para explicarse a sí mismo.

¿La relación con Sophie Dumond es real?

No, la relación con Sophie Dumond es completamente una fantasía de Arthur. En el tercer acto, cuando Arthur visita el apartamento de su vecina, ella abre la puerta con miedo y no le reconoce como alguien con quien haya tenido ningún tipo de vínculo. Todas las escenas anteriores en las que aparecían juntos, las conversaciones, el hecho de que ella asistiera al show de stand-up, eran proyecciones que Arthur construyó en su mente. Phillips filmó esas secuencias con la misma textura visual que el resto de la película, sin ninguna señal que avisara al espectador. El giro es deliberadamente perturbador porque invalida retroactivamente algo que asumimos como real durante más de una hora. Arthur no miente sobre Sophie, simplemente es incapaz de distinguir lo que vivió de lo que imaginó, y ese es el núcleo del personaje.

¿Cuánto peso perdió Joaquin Phoenix para el papel?

Joaquin Phoenix perdió aproximadamente 24 kilos para interpretar a Arthur Fleck, lo que lo dejó en torno a los 60 kilos durante el rodaje. El proceso fue monitorizado médicamente y llevó varios meses antes de que comenzara el rodaje formal. La delgadez extrema del personaje no es un efecto visual ni maquillaje: es el cuerpo real de Phoenix en pantalla. Esa transformación física fue decisión propia del actor, no una exigencia del director Todd Phillips. Phoenix declaró en prensa que adelgazar a ese punto le cambió la forma de moverse, lo que influyó directamente en la coreografía del baile, en la postura de Arthur y en cómo sostenía el cigarrillo. Es el mismo método que usó en otras interpretaciones exigentes, pero el de Joker fue el más extremo de su carrera hasta esa fecha. Ese nivel de entrega fue uno de los argumentos de peso en su campaña al Oscar.

¿Joker está conectada con el universo DC?

No, Joker (2019) no tiene ninguna conexión con el universo compartido de DC, ni con el DCEU ni con ninguna adaptación anterior de Batman. Es una película diseñada desde el principio como obra independiente y autoconclusiva. Todd Phillips y Joaquin Phoenix fueron explícitos al respecto durante la promoción: querían hacer una película de autor usando los iconos de DC como punto de partida, no alimentar una franquicia. Warner Bros. apostó por el modelo precisamente para atraer a un público adulto que no sigue los universos compartidos. Eso explica que el Bruce Wayne que aparece en la película sea un niño, sin función narrativa más allá de anclar la película en la mitología de Gotham. La secuela, Joker: Folie à Deux (2024), tampoco pertenece al DCU de James Gunn, que está desarrollando su propio Joker con otro actor en un universo completamente separado.